|
Mir?? por costumbre, lo que me rodeaba. Corr? a la ma??ana, frente a la ventana. Me enfrente a lo mismo, con la misma irrealidad. Tome la ma??ana, como un sol sin m??s.
Me asom?? a la tarde, y la mir?? pasando. Jug?? en la ventana, y visit?? mi cuarto. Las motas de polvo, flotaban contra el cristal, su alumbrada y dulce lluvia residual.
Me llam?? la noche, con su c??pula estrellada. Brillaba un cuarto menguante, donde no ha sumado nada. Me mira desde su brillo, yo la miro de mi cama, me contempla y le contemplo, radiante, limpia y callada, no me pide recordarte a ti, ya no haces falta. Mira no soy la canci??n de amor, cuando m??s soy la palabra.
|